Mostrando entradas con la etiqueta CRÍTICAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CRÍTICAS. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de junio de 2010

Crítica: EL RETRATO DE DORIAN GRAY (2010)



* * * * *
Título original: Dorian Gray
Año: 2010
Nacionalidad: Reino Unido
Duración: 112 minutos
Dirección: Oliver Parker
Intérpretes: Ben Barnes (Dorian Gray); Colin Firth (Lord Henry Wotton); Ben Chaplin (Basil Hallward); Rachel Hurd-Wood (Sybil Vane); Rebecca Hall (Emily Wotton); Fiona Shaw (Lady Agatha); Emilia Fox (Lady Victoria Wotton); Caroline Goodall (Lady Radly); Maryam D'Abo (Lady Gladys); Johnny Harris (James Vane); Douglas Henshall (Alan Campbell); David Sterne (Dueño del teatro); Daniel Newman (Michael Radly); Michael Culkin (Lord Radly); Jo Woodcock (Celia Radly); Max Irons (Lucius); Pip Torrens (Victor); Emily Phillips (Alice Radly); .

No he leído la novela de Oscar Wilde, ni tampoco había visto ninguna versión cinematográfica anterior sobre la historia de Dorian Gray y su siniestro retrato, aunque sí que conocía muy por encima de qué iba el tema, el de un hombre que no envejece y cuyo libertinaje y maldad crece con los años a la vez que se ve reflejada en su propio retrato. En realidad de lo que se trata es de un fábula con moraleja, y ésta es que la vida dedicada al placer absoluto y a hacer el mal no están bien moralmente. Claro que respecto a lo primero, todo es discutible y depende de las circunstancias, no así lo segundo.



Cinematográficamente hablando, el film cuenta con una factura impecable, muy cercana al estilo americano, a pesar de tratarse de una producción británica, ambientada en Londres y con actores ingleses. La fotografía oscura, húmeda, cruda, de Roger Patt logra impregnar a todo el metraje de ese ambiente malsano que se empareja con el relato del retrato. Excelente también la dirección artística de la película, en la cual la fabulosa ambientación de decorados y atrezzo nos retrotrae a la perfección a la Inglaterra victoriana.


A pesar de que hay detractores acerca del actor protagonista del largometraje, posiblemente influenciados por haber aparecido en Las Crónicas de Narnia: El Príncipe Caspian (Andrew Adamson, 2008), pienso que Ben Barnes ha sido una acertada elección para interpretar a Gray, aunque sí que es cierto que no le hubiera venido nada mal un toque más maligno a su trabajo. Colin Firth, uno de los mejores actores británicos del momento, hace de nuevo un excelente trabajo como Lord Henry Wotton, el hombre que lleva a Gray a la perdición y al que aconseja que haga cosas que ni él mismo hace. Ben Chaplin está correcto como el pintor del cuadro. Rachel Hurd-Wood, preciosa como siempre, pero desaprovechado su talento al tener un papel tan corto. Destacar la presencia y descubrimiento (al menos por mi parte) de Rebecca Hall, que dota de una vitalidad asombrosa a su personaje de Emily Wotton. Además, en la película también podemos ver a Fiona Shaw, la actriz que interpreta a la Tía Petunia en la saga de Harry Potter.


Una película que, según tengo entendido, altera bastantes de los pasajes originales del libro en la que se basa, pero que no modifican la sustancia, la esencia de lo que nos quieren contar, la moraleja de la que hablaba en el primer párrafo de esta crítica. El film además, nos muestra a un Dorian Gray más cruel y más libertino si cabe que el de las páginas de la novela de Oscar Wilde.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Crítica: ROBIN HOOD (2010)



* * * * *
Título original: Robin Hood
Año: 2010
Nacionalidad: EEUU
Duración: 140 minutos
Dirección: Ridley Scott
Intérpretes: Russell Crowe (Robin Longstride); Cate Blanchett (Marian Loxley); Max von Sidow (Sir Walter Loxley); William Hurt (William Marshal); Mark Strong (Godfrey); Oscar Isaac (Príncipe Juan); Danny Huston (Rey Ricardo Corazón de León); Kevin Durand (Pequeño Juan); Marc Addy (Padre Tuck); Eileen Atkins (Leonor de Aquitania); Matthew Macfadyen (Sheriff de Notthingham); Scott Grimes (Will Scarlet); Léa Seydoux (Isabel de Angoulême); Douglas Hodge (Sir Robert Loxley); Simon McBurney (Padre Tancredo); Alan Doyle (Allan A'Dayle); Robert Pugh (Baron Baldwin); Gerard McSorley (Baron Fitzrobert); .

En estos tiempos en el que los remakes y las reversiones están a la orden del día por la falta de ideas en Hollywood, es raro encontrar un producto original en las salas de los cines. Y no es que la de Robin Hood sea una historia original precisamente, pero Ridley Scott ha sabido renovarla no sólo visualmente, sino también argumentalmente, y con ello su nuevo film gana muchísimos puntos. Olvídate de la historia que conocías sobre el personaje, ya que aunque aparezcan las mismas figuras con los mismos (o casi los mismos) nombres, todos ellos juegan un papel distinto en el desarrollo del relato aunque conservando su espírito primigenio. Sé que es algo difícil de entender... por eso hay que ver esta excelente película.


Aunque larga, algo más de 2 horas y media, la nueva Robin Hood es absolutamente entretenida de principio a fin sin caer en momentos tediosos o batallas interminables que pudiesen ralentizar el ritmo. El brío en el montaje que ha empleado Scott y un sólido guión a cargo de Brian Helgeland (Mystic River, L.A. Confidential) dotan al film de una fuerza y una seriedad rara vez vista en este tipo de producciones.


Hay que destacar también el fantástico trabajo de producción en la película. Unos fantásticos decorados que parecen tan reales que hasta los puedes oler. Si en la escena hace frío, sientes el frío de sus muros, el calor de sus hogueras, el olor a hierba o a tierra húmeda. Todo ello hay que agradecérselo también a John Mathieson, su director de fotografía, que con sus tonos grises y sombríos, ycon su realismo casi costumbrista nos traslada directamente a Notthingham y nos hace respirar su atmósfera.


No podemos olvidarnos de la labor de los actores tampoco. Todos ellos están excelentes, pero yo destacaría, a parte de los siempre impecables protagonistas (Blanchett siempre será una de mis favoritas), la especial interpretación del veterano Max von Sydow, o la brillante aparición de la británica Aileen Atkins. Brian Macfayden, por su parte, nos trae a un sheriff de Notthingham con menos protagonismo pero dotándole de una cobardía que consigue dar pena (en el negativo sentido del término) en lugar de crear odio hacia su personaje. Sólo he visto a Danny Huston un poco desaprovechado, su Ricardo Corazón de León podría haber estado bastante mejor.


Sin duda, uno de los mejores largometrajes mainstream de lo que llevamos de año que nos va a dejar estupendas escenas para el recuerdo, como la impresionante batalla en la playa o las tropas de Hood cabalgando por las praderas.


lunes, 17 de mayo de 2010

Crítica: PRÍNCIPE DE PERSIA - Las arenas del tiempo (2010)



* * * * *
Título original: Prince of Persia: The Sands of Time
Año: 2010
Nacionalidad: EEUU
Duración: 116 minutos
Dirección: Mike Newell
Intérpretes: Jake Gyllenhaal (Dastan); Gemma Arterton (Tamina); Ben Kingsley (Nizam); Alfred Molina (Sheik Amar); Richard Coyle (Tus); Toby Kebbell (Garsiv); Steve Toussaint (Seso); Ronald Pickup (Rey Sharaman); Reece Ritchie (Bis); William Foster (Joven Dastan); Elliot James Neale (Joven Bis); Christopher Greet (Regente de Alamut); Daud Shah (Asoka); Gísli Örn Garðarsson (Hassansin Leader); Claudio Pacifico (Hassansin Porcupine).

Realmente no esperaba gran cosa de este título, fui a verla haciéndome a la idea de que sería una vulgar película más de acción y efectos especiales a raudales y de fácil olvido. Me equivoqué, salí encantado del cine. Increíble lo que ha hecho Mike Newell, el mismo director de Cuatro bodas y un funeral (1994), La sonrisa de Mona Lisa (2003), Harry Potter y el Cáliz de Fuego (2005), o El amor en los tiempos del cólera (2007).



Tampoco nos engañemos, Príncipe de Persia - Las arenas del tiempo está llena de situaciones previsibles a más no poder, nadie lo niega, pero sin embargo bebe directamente de las películas de aventuras spielbergianas de los 80, y por qué no decirlo, de esos films de los años 40 y 50 protagonizados por Errol Flynn o Burt Lancaster como El capitán Blood (Michael Curtiz, 1935) o El temible burlón (Robert Siodmak, 1952), entre muchos otros. El nuevo film de Newell gana gracias a esa magia, a ese espíritu aventurero, a ese regustillo de estar disfrutando al máximo mientras ves el film, ya que es un largometraje tremendamente entretenido, y esta es su gran baza.



Los carismáticos personajes logran que los espectadores nos metamos dentro de la aventura como no han logrado otros films con mucha pirotecnia, pero huecos al fin y al cabo que han plagado las pantallas en los últimos años, por ejemplo Furia de Titanes (Louis Leterrier, 2010). Esta primera entrega, e intuyo que se avecinan más, de Príncipe de Persia está más cerca de la trilogía de The Mummy (Stephen Sommers/Rob Cohen, 1999-2001/2008) que de la película sobre Perseo. Hay mucho más de acción, que de efectos especiales y eso también nos acerca al espíritu indianajonesero que tenía esa trilogía.



La partitura compuesta por Harry Gregson-Williams es otro de los importantes elementos que nos retrotraen a esas viejas películas de aventuras que disfrutábamos los sábados por la tarde durante los 80 los nacidos en la generación de los 70. Y el diseño de decorados y vestuario está muy a la altura de las circunstancias a la hora de recrear la antigua Persia.



Los actores, todos correctos, tampoco se les puede exigir mucho para un título de estas carácterísticas, pero siempre es una delicia contemplar el trabajo del siempre excelente Ben Kingsley. Además, Gemma Arterton, un nuevo rostro que también vimos en Furia de Titanes, tiene la suficiente fuerza para convertirse en una popularísima actriz para futuras producciones de este tipo de cine, el tiempo lo dirá. Y el protagonista Jake Gyllenhaal interpreta a un Dastan más convincente de lo esperado. Entre los secundarios, no nos olvidemos de un irreconocible Alfred Molina, que pone el punto humorístico de la película, pero afortunadamente sin sobrecargarla de los típicos apuntes graciosillos de turno, que en otros títulos terminan siendo cansinos, inapropiados e incoherentes.



En fin, que nadie diría que un film basado en uno de los videojuegos más clásicos que existen diera para un entretenimiento tan rico y que deja tan buen sabor de boca como hacía tiempo que no experimentaba. Muy recomendable.


domingo, 25 de abril de 2010

Crítica: ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (2010)



* * * * *
Título original:
Alice in Wonderland

Año: 2010
Nacionalidad: EEUU
Duración: 108 minutos
Dirección: Tim Burton
Intérpretes: Mia Wasikowska (Alicia Kingsleigh); Johnny Depp (Sombrerero Loco); Helena Bonham-Carter (Reina de Corazones); Anne Hathaway (Reina Blanca); Crispin Glover (Stayne); Matt Lucas (Tweedledee/Tweedledum); Stephen Fry (Gato de Cheshire); Alan Rickman (Oruga Azul); Michael Sheen (Conejo Blanco); Barbara Windsor (Lirón); Paul Whitehouse (Liebre de Marzo); Timothy Spall (Bayard); Marton Csokas (Charles Kingsleigh); Lindsey Duncan (Helen Kingsleigh); Jemma Powell (Margaret Kingsleigh); Frances De La Tour (Tía Imogene); Tim Pigott-Smith (Lord Ascot); Geraldine James (Lady Ascot); Leo Bill (Hamish Ascot); Christopher Lee (Jabberwocky); Imelda Staunton (Flores Altas); Michael Gough (Pájaro Dodo); Eleanor Gecks (Faith Chattaway); Eleanor Tomlinson (Fiona Chattaway); Mairi Ella Challen (Alicia a los 6 años); Holly Hawkins (Mujer de Nariz Larga); .

Uno de los títulos más esperados del año es sin duda el regreso de Tim Burton a las pantallas, con la adaptación de un texto que le va que ni anillo al dedo, el del clásico del escritor inglés Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas y su secuela Alicia a través del espejo editadas en 1865 y 1871 respectivamente. Pero no nos equivoquemos, el film de Tim Burton no es ningún remake ni tampoco una traslación a la gran pantalla de esos libros. Es una historia totalmente nueva que coge los elementos más característicos de los dos relatos para realizar una película original. Algo así como lo que hizo Steven Spielberg en Hook, el capitán Garfio (1991) pero de una manera muchísimo más acertada. Y es que como en este film, la historia de la Alicia de Tim Burton transcurre varios años después de los hechos acontecidos en el cuento original con el protagonista (Peter Pan en Hook, Alicia ahora) teniendo que regresar a sus respectivos mundos de fantasía para salvarlos definitivamente.



En la nueva Alicia, no hay ni mar de lágrimas, ni morsa, ni carpintero, ni flores burlonas, ni "Feliz no-cumpleaños", ni rosas blancas pintándose de blanco, ni rey de corazones, ni juicio.... ya que todas estas aventuras se supone que las vivió Alicia de niña y la película que nos trata tiene de protagonista a una Alicia adolescente camino de entrar en el mundo de los adultos. Sin embargo aún tiene una cuenta pendiente con el País de las Maravillas y sus extrañas y locas criaturas, y eso es lo que nos cuenta Burton.



Pocas cosas se pueden criticar este nuevo largometraje del creador de Eduardo Manostijeras. Todo es sublime en la nueva propuesta de Burton: la puesta en escena; los espectaculares efectos especiales al servicio del film y no al revés; la preciosista fotografía; la maravillosa música de su compositor habitual Danny Elfman; los fantásticos decorados; el fastuoso vestuario a cargo de la prestigiosa diseñadora Coleen Atwood; y la mayoría de los actores están soberbios, destacando sobre todo Helena Bonham-Carter como una histérica e histriónica Reina Roja o un Johnny Depp rozando los límites del exceso como él solo sabe en su recreación del mítico Sombrerero Loco. Quizás sea la casi debutante Mia Wasikowska la más floja de todo el reparto sin que ello signifique necesariamente que sea la suya una mala interpretación.



No nos encontramos ante una obra para el público infantil en general y femenino en particular. La reinvención que ha realizado Burton de los personajes de Carroll los acerca a un público también adulto y masculino. La fotografía tenebrista y oscura de Dariusz Wolksi así lo atestiguan, así como el guión de Linda Woolverton. No estamos ante un cuento para niñas, sino ante un largometraje de acción, fantasía y aventuras que lo pueden ver espectadores de todas las edades y de ambos géneros.



Momentos a destacar de la película serían todas y cada una de las apariciones de la Oruga Azul a quien en la versión original le pone voz un magistral Alan Rickman, sus escenas son un aura de magia absoluta; la tarea del Gato de Cheshire en la ejecución de uno de los principales personajes; la inspección por parte de la Reina Roja a sus batracios lacayos; o el reencuentro de Alicia con el Sombrero Loco y la Liebre de Marzo.



Una pena que Tim Burton no haya rodado el film originalmente en 3D, ya que el resultado hubiera sido mayor que el que se consigue rodándolo de la manera tradicional para luego transormarlo al 3D en la postproducción. Salvo una cuantas escenas, como por ejemplo la impresionante caída por el agujero del conejo, la película no luce tanto como debería en 3D.



Otro de los aspectos que me han decepcionado es la no inclusión de los títulos de crédito al comienzo del fim, cosa que hasta ahora Burton tradicionalmente hacía de una manera más que original y artística. (Véanse si no los trabajos realizados al respecto en Mars Attacks!, El planeta de los simios o Sweeney Todd). Además, yo hubiera añadido por lo menos 30 minutos más a la película. La hora y media que dura se me hizo corta. Soy consciente que al público en general le cansan los films de larga duración, pero a mí me ocurre lo contrario, sobre todo ante títulos de fantasía o cine épico. Pero todo esto es algo secundario.



En cualquier caso, y a mi parecer, nos encontramos curiosa y paradójicamente ante la menos timburtoniana de su carrera sin nunca salirse de su estilo. Se trata de uno de los mejores trabajos del director de Sleepy Hollow, y es que sus últimas películas están siendo las más magistrales de su carrera.

viernes, 2 de abril de 2010

Crítica: FURIA DE TITANES (2010)



* * * * *
Título original: Class of the Titans
Año: 2010
Nacionalidad: EEUU
Duración: 118 minutos
Dirección: Louis Leterrier
Intérpretes: Sam Worthington (Perseo); Liam Neeson (Zeus); Ralph Fiennes (Hades); Gemma Arterton (Io); Mads Mikkelsen (Draco); Alexa Davalos (Andrómeda); Jason Flemyng (Calibos); Pete Postlethwaite (Spyros); Polly Walker (Casiopea); Elizabeth McGovern (Mármara); Danny Huston (Poseidón); Natalia Vodianova (Medusa); Hans Matheson (Ixas); Nicholas Hoult (Eusebio); Luke Evans (Apolo); Ashraf Barhom (Ozal); Vincent Regan (Kepheo).

Desde que empecé a oir que se estaba haciendo un remake de la fabulosa Furia de Titanes (Desmond Davis, 1981) las ganas de ir a verla iban in crescendo. Sin embargo, una vez vista, las cosas no han sido como esperaba. Con esto no quiero decir que la película no me ha gustado, sino simplemente que esperaba más, que a nivel guión ha estado pelín flojilla.

No puedo dejar de destacar la impresionante dirección artística del film. Los decorados son los más apabullantes que jamás había visto en una producción de estas características. El vestuario está a la altura de las circunstancias. Y los efectos visuales son realmente impresionantes, lo mismo que el sonido. Las escenas de lucha están coreografiadas a la perfección. Furia de Titanes no va a dejar a nadie indiferente en estos aspectos.

Sin embargo, el trabajo del francés Louis Leterrier adolece en cuanto a guión e interpretación de personajes. Sobre lo primero, pensaba yo que en 2 horas que dura la película iba a dar tiempo para más, sin embargo da la sensación como que se están dejando pasajes importantes del mito de Perseo para las dos continuaciones que se van a hacer si ésta tiene éxito. Las frases que pronuncian los protagonistas son previsibles y anacrónicas. Parece como que a la película le falta algo, quizás media hora más de metraje, curiosamente el hecho de que una película dure más de dos horas suele ser objeto de críticas, pero creo que en este caso era necesario para mejorar la épica del film.

Respecto a los actores... se nota que tanto Neeson como Fiennes están ahí para cobrar sus cheques y aumentar un poco sus arcas, y sus papeles tampoco les daban un margen mayor de actuación. Worthington está correcto como el héroe de la función, pero su interpretación del personaje me parece exactamente igual que la que hizo con el de Avatar (James Cameron, 2009). Sobresale, sin embargo, Polly Walker en una breve intervención como Casiopea; o el danés Mads Mikkelsen como el guerrero Draco. La verdad es que se echan de menos los trabajos que hicieron Lawrence Olivier, Maggie Smith, Claire Bloon o Ursula Andress en la primera versión. Me pregunto si los personajes de Tethis, Hera o Afrodita, que interpretaron estas tres últimas en la película de Desmond Davis tendrán más importancia en las siguientes partes, ya que en esta no sólo no tienen diálogo, sino que solamente se las ve en un no segundo, sino tercer plano, de fondo. Claro, eso si el film de Leterrier funciona en taquilla.

También se aprecia que la película no estaba hecha originalmente en 3D, que la Warner ha querido aprovechar el creciente tirón de este formato para elevar las ganancias en taquilla, y que por ello no se aprecia como debería la técnica de las 3 dimensiones. De hecho, muchas veces te olvidas de ello y parece que estamos viendo un film en 2D. Vamos, que no merece la pena verla en 3D.

En resumen, película entretenida, que tendrá un alto taquillaje, visualmente impresionante, pero que se queda sólamente en eso.

lunes, 15 de febrero de 2010

Crítica: EL HOMBRE LOBO (2010)



* * * * *
Título original: The wolfman
Año: 2010
Nacionalidad: EEUU
Duración: 104 minutos
Dirección: Joe Johnston
Intérpretes: Benicio del Toro (Lawrence Talbot); Emily Blunt (Gwen Conliffe); Anthony Hopkins (Sir John Talbot); Hugo Weaving (Inspector Abberline); Geraldine Chaplin (Maleva); Art Malik (Singh); Anthony Sher (Dr. Hoenneger); Mario Marin-Borquez (Lawrence niño); Asa Butterfield (Ben niño); Cristina Contes (Solana Talbot); Simon Merrells (Ben Talbot); Roger Frost (Reverendo Fisk); David Sterne (Kirk); Lorraine Hilton (Señora Kirk); Nicholas Day (Coronel Montford).


Por norma habitual no es habitual en mí ir al cine a ver películas de terror con los monstruos clásicos de protagonistas. Que yo recuerde, la única que había visto hasta el momento fue Frankenstein de Mary Shelley (Kenneth Brannagh, 1994), una muy buena película que incomprensiblemente fue infravalorada y defenestrada por público y crítica pero que a mí me gustó mucho. El caso es que tras ver los trailers y leer artículos en publicaciones especializadas, esta nueva revisitación del clásico del licántropo, no sé por qué, pero me llamó la atención.

Una vez vista la película, he de decir que bajo mi punto de vista no es un mal film. A pesar de lo largo que fue su rodaje (más de 1 año) y su postproducción, el resultado final, aunque dirigido por el generalmente mediocre Joe Johnston ha sido más que satisfactorio.

La película se quiere acercar más que nunca al espíritu de las películas clásicas de la Hammer, protagonizadas habitualmente por Lon Chaney, aunque obviamente la calidad técnica es superior en esta nueva versión. Johnston le ha sabido dar el toque sombrío, lúgubre, gótico y victoriano que el ambiente del film requería, con un gran detallismo en los espectaculares decorados y en el diseño de vestuario. Los efectos visuales son mucho más que decentes, destacando sobre todo la escena de la conversión en hombre lobo del protagonista delante de un numeroso grupo de renombrados doctores. De hecho, el maquillaje es obra del mítico Rick Baker, quién ya ganó su primer Oscar por esa labor gracias a Un hombre lobo americano en Londres (John Landis, 1981). La fotografía, tenebrosa, nos transporta a los fríos parajes en donde tienen lugar los hechos, y la música del siempre genial Danny Elfman acompaña a la perfección cada uno de los momentos del largometraje.

Las secuencias de acción son todo lo violentas que requería el personaje y el argumento, sin escatimar en sangre y elementos gore, aunque eso sí, dichas escenas están repartidas a lo largo del film en su justa medida y cuando son necesarias, sin llegar a saturar al espectador. De esa forma, los responsables de la película se pueden centrar en el drama interior que está sufriendo el protagonista, torturado por una maldición y un secreto que le supera.

Los actores están todos correctos: Anthony Hopkins repitiendo una vez más su papel de viejo siniestro; Emily Blunt, bellísima y demostrando que es una de las actrices nuevas emergentes con mayor potencial ahora mismo; Hugo Weaving haciendo de un nuevo "malo" con su habitual sarcasmo; y Benicio del Toro, dotando de tridimensionalidad a un personaje por el que se moría por interpretar, de hecho es un gran fan de todas las películas clásicas de terror, en especial de las del hombre lobo.

En definitiva, una buena versión del clásico que bucea en los orígenes del mito, olvidándose de neologismos para adolescentes seguidores de la MTV, y realizado con respeto y rigor, quizás demasiado, ya que la película es distante en algunos momentos, careciendo del carisma de, por ejemplo, Drácula de Bram Stoker (Francis Ford Coppola, 1993).

lunes, 21 de diciembre de 2009

Crítica: AVATAR (2009)


* * * * *
Título original: Avatar
Año: 2009
Nacionalidad: EEUU
Duración: 162 minutos
Dirección: James Cameron
Intérpretes: Sam Worthington (Jake Sully); Zoe Saldana (Neytiri); Sigourney Weaver (Grace Augustine); Stephen Lang (Miles Quaritch); Michelle Rodríguez (Trudy Chacón); Giovanni Ribisi (Parker Selfridge); Joel Moore (Norm Spellman); Wes Studi (Eytukan); Laz Alonso (Tsu'tey); Dileep Rao (Max Patel); CCH Pounder (Moat); Matt Gerald (Lyle Wainfleet); Sean Anthony Moran (Fike).


No puedo decir que Avatar no me haya gustado. No puedo, porque sí que me ha gustado. Me ha gustado bastante el regreso en la dirección de James Cameron desde su último film, el espectacular Titanic en 1997.

Sin embargo no nos pueden vender la película como lo más de lo más. Lo nunca visto. La cinta que revolucionará el concepto del cine. Es innegable que visualmente la cinta le deja a uno con los ojos abiertos ante esos paisajes épicos; ante esa flora que parece estar en Technicolor; ante esa fauna de tintes jurásicos; ante esos humanoides de fantástico diseño; ante ese despliegue de tecnología informática y vehículos futuristas; y ante unos movimientos de cámara de vértigo. Pero la película se queda en eso, ya que la historia que nos cuentan la hemos visto mil y una veces en multitud de cintas anteriores. No nos trae nada nuevo en ese sentido. Sin llegar a la absurdez y previsibilidad del guión de 2012 (Roland Emmerich, 2009), la cinta de Cameron peca de un argumento demasiado simple: nuestro héroe, Jake Sully, es un ex-marino en silla de ruedas que ha sido reclutado para viajar al planeta Pandora en donde se extá extrayendo un mineral que puede resolver la crisis energética de la Tierra. Jake ha recibido la misión de infiltrarse entre los alienígenas indígenas del lugar mediante la unión de su conciencia a la de un avatar, un cuerpo biológico como los de los nativos controlado remotamente, ya que éstos son el gran obstáculo para lograr el mineral. Una vez dentro, es admitido en el clan y aprende a ser uno de ellos, replanteándose la idea por la que fue reclutado y enfrentándose junto con los nativos al ataque de los humanos. Es decir, resumiendo, prota bueno se alía con las víctimas de las hostilidades de los humanos y les ayuda en su lucha contra éstos. Y muchas secuencias que ya hemos visto antes en otros films. Una especie de La Misión (Roland Joffé, 1986) planetaria.

También es una pena que el 3D no luzca como sí lo hacía en por poner un ejemplo, Beowulf (Robert Zemeckis, 2007). A pesar de la espectacularidad de la cinta, las tres dimensiones no brillan, se olvida uno con facilidad de que la película tiene esas características. Las actuaciones son correctas aunque no de premio, pero siempre es un gustazo disfrutar de la presencia de Sigourney Weaver, sin duda la mejor del film. Sam Worthington, el protagonista, se consolida como uno de los valores en alza para los próximos años, y si no, al tiempo.

De todas formas, a pesar de sus casi 3 horas de duración, la narrativa de Cameron consigue que la cinta no sea pesada, ni aburrida, ni se haga larga. Los 162 minutos pasan como un suspiro y las secuencias de acción y aéreas son impresionantes. Me temo que el Oscar a los Mejores Efectos Especiales de este año va a tener a dos serias contendientes: Avatar y 2012.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Crítica: CUENTO DE NAVIDAD (2009)



* * * * *
Título original: A Christmas Carol
Año: 2009
Nacionalidad: EEUU
Duración: 96 minutos
Dirección: Robert Zemeckis
Intérpretes: Jim Carrey (Ebenezer Scrooge/Fantasma de Navidades Pasadas/Fantasma de Navidades Presentes/Fantasma de Navidades Futuras); Gary Oldman (Bob Cratchit/Marley/Tim Cratchit); Colin Firth (Fred); Robin Wright-Penn (Belle); Bob Hoskins (Señor Fezziwig); Fionulla Flanagan (Señora Dilber); Cary Elwes (Dick Wilkins); Jackie Barnbrook (Señora Fezziwig); Lesley Manville (Señora Cratchit); Fay Masterson (Martha Cratchit); Daryl Sabara (Peter Cratchit); Molly C. Quinn (Belinda Cratchit); Leslie Zemeckis (Esposa de Fred).

Ya habíamos podido disfrutar con Beowulf (Robert Zemeckis, 2007) de las increíbles virtudes de la captura de movimiento en 3D. Y aunque Cuento de Navidad no ha incrementado en demasía las virtudes de este sistema (aún hay miradas vacías, sobre todo en personajes secundarios), sí que hay que reconocer que el trabajo realizado sobre el protagonista del relato, el anciano ávaro y malhumorado Ebenezer Scrooge, es sublime. No se le puede encontrar fallo alguno. En él sí que ha sido lograda al 100% la expresión de los ojos, además de arrugas, pelo, y movimientos de su desdentada ropa, sumados a los efectos sonoros de su respiración, por ejemplo.

La puesta en escena es espectacular, con esos travellings en los que podemos sobrevolar el Londres del siglo XIX a vista de pájaro a toda velocidad y en 3D mientras da la sensación de que los copos que vemos en pantalla se van a posar sobre nosotros; con esa cuasi vacía y vetusta oficina de Scrooge así como su morada; con esos nevados paisajes; esos viajes para cardíacos que le proporcionan los distintos espíritus al protagonista... Cada mínimo detalle de la época en la que transcurre la historia está reflejado al milímetro, con una realidad pasmosa. Es increíble la perfección que pueden alcanzar determinados programas informáticos hoy en día para crear DE TODO... No quiero imaginar cómo serán las cosas dentro de pongamos 10 años por ejemplo...

Si bien es cierto, que mucho mérito en el apartado de la interpretación está en la calidad técnica de la informática al crear las facciones sobre todo del viejo Scrooge a partir de Jim Carrey, éste hace un más que convincente malhumorado Ebenezer, y también me ha gustado mucho su recreación del Fantasma de las Navidades Presentes, en quien en un principio no reconocí a Carrey.

En fin, a pesar de que la historia nos la conocemos todos de memoria, y Zemeckis no se sale de lo escrito por Dickens, salvo en algunos detalles para hacer más grandiosas e impactantes determinadas secuencias (el vuelo con el Fantasma del Pasado; la manera en que le muestra las Navidades Presentes el Fantasma de las mismas; o la persecución del carromato espectral en el Futuro), evitando los giros o las sorpresas, la película me ha gustado bastante, ya que nos ofrece una manera distinta y espectacular de volver a disfrutar de este clásico relato.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Crítica: 2012 (2009)


* * * * *
Título original: 2012
Año: 2009
Nacionalidad: EEUU
Duración: 158 minutos
Dirección: Roland Emmerich
Intérpretes: John Cusack (Jackson Curtis); Chiwetel Ejiofor (Adrian Helmsley); Amanda Peet (Kate Curtis); Oliver Platt (Carl Anheuser); Thandie Newton (Laura Wilson); Danny Glover (Presidente Thomas Wilson); Woody Harrelson (Charlie Frost); Liam James (Noah Curtis); Morgan Lily (Lilly Curtis); Zlatco Buric (Yuri Karpov); Beatrice Rosen (Tamara); Thomas McCarthy (Gordon Silberman) ; Johann Urb (Sasha); Osric Chau (Nima); Chin Han (Tenzin); Blu Mankuma (Harry Helmsley); George Segal (Tony Delgatto); Lisa Lu (Abuela Sonam); Chang Tseng (Abuelo Sonam); Alexandre Haussmann (Alec Karpov); Philippe Haussmann (Oleg Karpov); John Billingsley (Profesor West); Stephen McHattie (Capitán Michaels); Jimi Mistry (Dr. Satnam Surutani); Henry O (Lama Rinpoche); Patrick Bauchau (Roland Picard); Merrilyn Gann (Canciller alemana); Leonard Tenisci (Presidente italiano).

IM-PRE-SIO-NAN-TE.

No hay otra palabra para describir la experiencia de ver 2012 en pantalla de cine. Roland Emmerich se ha vuelto a superar a sí mismo en el campo del cine de catástrofes. Si pensabas que lo habías visto todo en este terreno estabas totalmente equivocad@.

No nos vamos a engañar, el que vaya a ver 2012 que no espere unos diálogos shakespearianos y una trama compleja. Nadie lo espera, de hecho. De lo que se trata es de contemplar y disfrutar del espectáculo que sus dos horas y media de metraje nos ofrece. Todos sabemos de sobra cómo se van a resolver las diversas situaciones que se plantean y también qué personajes sobrevivirán y cuales no en función de sus arquetípicas personalidades. Algunos verán que las interpretaciones de los actores son lo de menos, pero creo que todos están más que correctos en lo limitados de sus personajes, sobre todo Chiwetel Ejiofor y John Cusak. Y no olvidar ese estrafalario indivíduo que recrea Woody Harrelson, un personaje que dudo que le haya costado hacer, pero que es de lo mejorcito de la función.

El pero habría que ponerlo en la campaña de promoción, más en concreto en el trailer, en el que se desvelan los platos fuertes de la función casi por completo, lo que le resta sorpresa e impacto al ver la película en el cine. Creo que eso ha sido un error. La película hubiera causado mayor shock de no haberlo puesto casi todo en el trailer. En cualquier caso las dos horas y media que dura el film se pasan volando, ya que Emmerich no da respiro al espectador. Aún no entiendo la crítica negativa que muchos hacen a las películas largas. A veces es necesario que una película sea larga, y en concreto con 2012 yo hubiera disfrutado incluso media horita más viendo cómo se cargan más capitales de Europa... Roma sólo sabe a poco, aunque se sabe que prácticamente todo el planeta es destruído.... ¿Todo? no... pero ésto ya sería un spoiler, así que me callo. Atención al detalle (en el que hay que fijarse para verlo) de esa España separada físicamente de lo que queda del resto del viejo continente por los Pirineos y convertida en una isla.

Precisamente la destrucción del Vaticano no ha sentado muy bien en la Santa Sede, pero es que esta gente siempre se va a quejar en cuanto algo les toca a ellos... Como si fueran intocables. Ya están intentando prohibir la exhibición de Ágora (Alejandro Amenábar, 2009) en Italia por el tema religioso, y las voces contra 2012 han empezado a salir... Pero si en la cinta de Emmerich no sale viva ninguna de las religiones!!! En fin....

Escenas como las del mega-terremoto en Los Ángeles; la erupción en el parque de Yellowstone; la caída de San Pedro en el Vaticano; o toda la secuencia marina final en China son de lo más espectacular jamás visto nunca en una pantalla de cine. Y es que Emmerich se ha superado a sí mismo. El Oscar a los Mejores Efectos Especiales de este año no se lo quita nadie. No me quiero ni imaginar lo que hubiera sido 2012 si se hubiera proyectado en 3D. Eso sí... se echa de menos un poco del sentimiento humano que producían películas como El Coloso en Llamas (John Guillermin, 1974) o La Aventura del Poseidón (Ronald Neame, 1972), en las que te importaban y sufrías por el devenir de los personajes.

Parece ser que Emmerich está preparando una película sobre Shakespeare, y dos sobre las continuaciones de Independence Day (Roland Emmerich, 1996), formando una trilogía. Will Smith sigue interesado, y ya se sabe que todo lo que toca Smith se convierte en oro. Ahora, ¿podrá superar la espectacularidad de 2012? La verdad, me cuesta mucho pensarlo, aunque...nunca se sabe.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Crítica: MICHAEL JACKSON'S THIS IS IT (2009)


* * * * *
Título original: Michael Jackson's This Is It
Año: 2009
Nacionalidad: EEUU
Duración: 112 minutos
Dirección: Kenny Ortega

He de ser sincero, pese a mi más profunda admiración por Michael Jackson, fui a ver la película como fan que soy, pero sin ninguna espectactiva de que me fuera a sorprender, ni de que unos ensayos de una gira iban a ser nada espectacular.

Me equivoqué.

Para empezar, escuchar las canciones de Michael Jackson en una sala de cine, con sonido envolvente y a todo volumen es alucinante. Un sonido asombroso, pero si a eso le añades las imágenes de la película, ya uno no tiene palabras.

No sólo ver al enorme curro realizado por técnicos, iluminadores, constructores de escenarios, etc... sino por las coreografías estudiadas al milímetro que los magníficos bailarines y bailarinas salidos de un meticuloso casting tuvieron que aprender. Unos bailarines que estaban viviendo un sueño, trabajar con el artista más grande de todos los tiempos, y que pese a que los conciertos desgraciadamente no se pudieron dar, el hecho de haber vivido la experiencia de esos ensayos junto a Michael no se la va a quitar nadie mientras vivan. Y se trata de una experiencia intensa, en la que dieron no el 100, sino el 200% de sí mismos, física y emocionalmente.

Además, en el documental, estupendamente filmado por Kenny Ortega descubrimos a un Michael Jackson más cercano, lejos de los escándalos y las excentricidades de las que les gustan hablar a la prensa sensacionalista. Un Michael Jackson trabajador, conocedor a la perfección de la obra que él mismo ha creado a lo largo de toda su carrera, a una persona humilde y generosa. Y que si tiene que corregir algo a alguno de sus compañeros de trabajo, lo hace, pero desde el respeto y la amabilidad, sin gritos ni broncas absurdas e injustificadas. Una persona con la que se puede conversar y dialogar para que el trabajo salga lo mejor posible.

Por otra parte, el trabajo de maquillaje, efectos especiales es alucinante. Mi momento favorito fue la recreación de "Smooth criminal" (el tema que más me gusta de toda la carrera de Michael) en el que vemos la famosa secuencia del baile con el guante de Rita Hayworth en Gilda (Charles Vidor, 1946) y cómo ésta se lo lanza a Michael que se encuentra entre el público y la posterior huída de este perseguido por unos gángsters. Todo ello en un glorioso blanco y negro y en el que vemos la escena al mismo tiempo de cómo ha sido rodada... y todo con el sonido de "Smooth criminal". Simplemente impresionante. Esa secuencia iba a ser plasmada en una pantalla gigantesca al fondo del escenario de todos los conciertos de Londres. Al igual que otra secuencia filmada para "Thriller", con un fantasmagórico cementerio en el que se ven a un siniestro enterrador con una horda de zombis tras él; o la magnífica secuencia que ilustra "Earth song", con esa niña recorriendo un fabuloso bosque y el posterior destrozo que unas máquinas realizan.

En "The way you make me feel" podemos ver cómo Michael baila con Mekia Fox, bailarina salida del casting y en el que se ve perfectamente el goce que ella siente de poder hacer el número con Michael. Se la ve feliz, se la nota que está viviendo ese momento a tope, se ve en su cara que es feliz mientras baila la canción con él. Posteriormente, Fox fue elegida para formar parte de los actores invitados a la segunda temporada de la nueva versión de la serie 90210 Sensación de Vivir.

El momento más emotivo de la película es cuando Michael interpreta "I'll be there", uno de los temas que más me ha emocionado siempre de toda su trayectoria, y que cantaba junto a sus hermanos. Y me consta que no fui el único del público que estabamos en la sala del Kinépolis de Madrid que derramó alguna lagrimilla. Escuchar ese tema, viendo imágenes retrospectivas de Michael y con el background del conocimiento de que ya no está en este mundo es sobrecogedor.

Los conciertos hubieran sido realmente un espectáculo digno de ver, y de pagar las astronómicas cantidades que valían las entradas, pero para todos aquellos que no ibamos a poder ir, o para los que sí pero se quedaron con la frustración de que su sueño se rompiese, esta película es una magnífica consolación que nos hace ver por primera vez cómo el Rey del Pop crea entre bambalinas sus alucinantes shows.

Si es que... hasta Google homenajeó a Michael:



martes, 20 de octubre de 2009

Crítica: ÁGORA (2009)


* * * * *
Título original: Ágora
Año: 2009
Nacionalidad: España
Duración: 126 minutos
Dirección: Alejandro Amenábar
Intérpretes: Rachel Weisz (Hypatia); Max Minghella (Davo); Óscar Isaac (Orestes); Ashraf Barhom (Amonio); Michael Lonsdale (Theon); Rupert Evans (Sinesio); Richard Durden (Olimpio); Sami Samir (Cirilo); Manuel Cauchi (Teófilo); Homayoun Ershadi (Aspasio); Oshri Cohen (Medoro); Harry Borg (Prefecto Evagrio) ; Charles Thake (Hesiquio); Yousef "Joe" Sweid (Pedro).

Desde que vi las primeras imágenes de la preparación del nuevo film de Amenábar me sentí irremediablemente atraído por esta producción, dedicándole incluso un par de entradas en este blog (que puedes ver aquí). El teaser que se pudo ver después también contribuyó a ello, por no hablar de la tremenda y espectacular promoción realizada por TeleCinco.

Sin embargo, una vez vista la película, he de decir que ha sido terriblemente sobrevalorada. No voy a negar sus virtudes, que sin ningún genero de dudas las tiene. No es una mala película ni de lejos. Pero tampoco es para tanto bombo y platillo. Es un drama histórico más que ha sido vendido como una gran película épica que nunca lo es. Si la hubieran hecho en Hollywood hubiera sido un título más de muchos, pero claro, tamaña producción realizada en España, se magnifica hasta límites insospechados precisamente por eso, porque aquí nunca se ha hecho nada igual a tal escala.

Y es que, a pesar de la espectacular recreación de la época en que se enmarca la acción, la convulsa Alejandría del siglo V dC (en un Egipto convertido en provincia por el Imperio Romano) en la cual la lucha de las diferentes religiones y culturas se pagaba con sangre e injusticias; a pesar del detallado diseño de vestuario; y de los acertados efectos especiales creados, Ágora termina siendo una película fría y que no logra transmitirnos a los espectadores todo lo que pretende. La sobriedad con la que son narrados los acontecimientos está muy lejos de la grandiosidad de títulos de similar género como Gladiator (Ridley Scott, 2000) o Troya (Wolfgang Petersen, 2004), manteniendo al espectador fuera del relato e impidiendo que se involucre siendo un mero contemplador del mismo. En Gladiator, por ejemplo, todos nos identificamos y metimos dentro de la historia junto a Máximo, el personaje de Russel Crowe. Aquí, simplemente vemos lo que le ocurre a Hypatia desde nuestros cómodos asientos.

Sin embargo también nos permite ver con precisión histórica y pocas licencias libres la crueldad humana que se respiraba en esos siglos. La interpretación que Rachel Weisz hace de la protagonista es realmente una de las mejores vistas en una pantalla en lo que llevamos de año y podría ser perfectamente una de las candidatas perfectas para el Oscar a la Mejor Actriz Principal. Lástima que el film, de momento, no está teniendo un gran entusiasmo por parte de los compradores americanosde los derechos de exhibición en Estados Unidos. Max Minghella realiza una impecable recreación uno de los personajes más interesantes del film, el esclavo liberado Davo, su atormentado personaje está lleno de matices que el actor logra transmitir con breves gestos faciales. Amonio, líder de los parabolanos, es interpretado por Ashraf Barhom, en un trabajo quizás un poco sobreactuado, pero perfecto para demostrar la irracionalidad del cristianismo, y a su vez del resto de religiones confrontadas en la película.

En definitiva, un buen título, sobre todo para el cine español (aunque realmente tenga muy poco de española, ya que incluso el estilo del director se ha americanizado), pero que se queda lejos de lo que promete en sus tráilers, y lejos de otras producciones de género peplum vistas con anterioridad. Sin embargo, no por ello hay que dejar de felicitar al cine español por haberse arriesgado con un film totalmente diferente a lo que habitualmente se suele hacer por estos lares, con actores extranjeros, rodada en Malta y contándonos una historia que ocurre en Egipto hace 16 siglos.

viernes, 14 de agosto de 2009

Crítica: UP (2009)



* * * * *
Título original: Up
Año: 2009
Nacionalidad: EEUU
Duración: 96 minutos
Dirección: Pete Docter / Bob Peterson
Intérpretes (voces): Edward Ashner (Carl Fredricksen); Christopher Plummer (Charles Muntz); Jordan Nagai (Russell); Bob Peterson (Dug); Delroy Lindo (Beta); Jerome Ranft (Gamma); Elie Docter (Ellie niña); Jeremy Leary (Carl niño); Josh Cooley (Omega).

Pixar continúa haciendo entrega cada Verano de una pequeña obra maestra de la animación y del cine en general, porque la verdad sea dicha, pocas películas (sean de animación o no) contienen un guión tan sólido y original como los guiones de los largometrajes Pixar. Si a ello le añadimos una animación impecable y una banda sonora magnífica, nos encontramos siempre ante uno de los mejores films de cada año.

Aunque mis favoritas serán siempre Ratatouille y, sobre todo, Buscando a Nemo, Up se convierte con todo derecho en la tercera que más me gusta de todas las películas de la factoría de John Lasseter hasta el momento. Muy por encima de Cars (de la que no comprendo como están preparando una secuela), Wall-E o Monstruos S.A..

Up arranca con un fantástico flashback, que más bien no es un flashback sino el inicio cronológico del film, en el que se plantean las bases y el leit-motiv de toda la película, y gracias al cual descubriremos ciertas metáforas en la película... como la representación que se hace de la casa de Carl como si en realidad fuera el espíritu de Ellie (su fallecida mujer), ya que ahí fue donde nuestro protagonista la encontró; lo mismo sobre la chapa a modo de galardón que Carl coloca a Russell,el niño explorador asiático, y que en realidad es una metáfora de sí mismo. Si bien es cierto que, bajo mi punto de vista, eliminaría a los personajes de los animales del guión (sobre todo al pájaro Kevin) ya que aunque a cierto sector del público le parecerá lo más gracioso de la cintas, yo pienso que es un bache en el guión desde el primer momento en el que aparecen. Hasta ese momento, la película estaba siendop espléndida.

Ni un pero que poner ni a la puesta en escena, ni a la animación (curiosa combinación la del rectilíneo y cuadriculado Carl en todos los sentidos, con el circular, redondo y aventureror Russell), ni al perfecto montaje, ni a la espectacular música compuesta por Michael Giacchino, creador también de la música de la serie Perdidos, y que gracias a ella está siendo uno de los compositores más reclamados de los últimos tiempor tanto para el cine como para la televisión. No perderse tampoco, en versión original eso sí, las voces de dos pesos pesados: uno de la televisión, Edward Ashner (Lou Grant) y el otro del cine, Christopher Plummer (Sonrisas y Lágrimas, entre otras).

jueves, 13 de agosto de 2009

Crítica: SLUMDOG MILLIONAIRE (2009)



* * * * *
Título original: Slumdog Millionaire
Año: 2009
Nacionalidad: Reino Unido
Duración: 120 minutos
Dirección: Danny Boyle
Intérpretes: Dev Patel (Jamal K. Malik); Freida Pinto (Latika); Anil Kapoor (Presentador); Irrfan Khan (Inspector de Policía); Saurabh Shukla (Sargento Srinivas); Mahesh Manjrekar (Javed); Ayush Mahesh Khedekar (Jamal niño); Azharuddin Mohammed Ismail (Shalim niño); Madhur Mittal (Shalim K. Malik); Rubina Ali (Latika niña); Tanay Chheda (Jamal adolescente); Ashutosh Lobo Gajiwala (Shalim adolescente) ; Tanvi Ganesh Lonkar (Latika adolescente); Sanchita Choudhary (madre de Jamal y Shalim); Ankur Vikal (Maman); Tiger (Punnoose); Janet DeVinge (Ada McKintosh); William Relton (Peter).

Es cierto que, en un principio, nunca me llamó demasiado la atención esta película. Si me decidí a verla es por tanto premio y tanto oir a la gente que es buenísima. Una vez vista, he de reconocer que la verdad es que sí que lo es, aunque también es cierto que se la ha sobrevalorado en demasía. La historia que nos cuentan es original: un joven humilde de los barrios bajos de Bombay gana el famoso concurso televisivo "Quién quiere ser millonario" gracias a que las respuestas a las preguntas que le hacen las tiene recordando los diversos acontecimientos de su propia vida.

Danny Boyle consigue sacar de ese curioso planteamiento una película entretenida, preciosista y sensible con la realidad de la India. Un guión sólido, que aunque totalmente fantasioso en lo que tiene que ver con la manera en que el protagonista conoce las respuestas, es tremendamente realista en lo que respecta al drama de la pobreza hindú. Las respuestas del concurso son el simple catalizador para hacernos ver esa realidad y a la vez, para ponernos frente a nuestras narices tanto el mundo del lujo como el mundo de la miseria del país asiático.

La música, siempre a la vanguardia, como en todos los trabajos de Boyle acompaña a la perfección todas las situaciones que nos dan. Y la película cuenta también con un cuidado absoluto de la fotografía y los planos. El montaje, caótico dentro de su orden, tal y como nos tiene acostumbrados Danny Boyle.

Además, el film aún siendo británico, nos acerca también al mundo de Bollywood, con actores autóctonos, todos ellos estupendos en sus papeles, y a destacar Anil Kapoor como ese despreciable presentador del concurso; y los niños, sin lugar a duda lo mejor del film. A destacar ciertas escenas, como la de Jamal de niño intentando conseguir un autógrafo de su ídolo musical favorito, difícil de olvidar; la escena de la pérdida de la madre; o la secuencia cuando se descubren las verdaderas intenciones del hombre que les rapta. Una película bonita, inolvidable, pero totalmente sobrevalorada. Tampoco es para tanto. Sigo opinando que el Oscar debía haber sido para El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2009).

viernes, 31 de julio de 2009

Crítica: HARRY POTTER Y MISTERIO DEL PRÍNCIPE (2009)


* * * * *
Título original: Harry Potter and the Half-Blood Prince
Año: 2009
Nacionalidad: EEUU
Duración: 153 minutos
Dirección: David Yates
Intérpretes: Daniel Radcliffe (Harry Potter); Emma Watson (Hermione Granger); Rupert Grint (Ron Weasley); Michael Gambon (Albus Dumbledore); Alan Rickman (Severus Snape); Jim Broadbent (Horace Slughorn); Bonnie Wright (Ginny Weasley); Tom Felton (Draco Malfoy); Maggie Smith (Minerva McGonagall); Julie Walters (Molly Weasley); Robbie Coltrane (Rubeus Hagrid); Evanna Lynch (Luna Lovegood); Mark Williams (Arthur Weasley); Helena Bonham-Carter (Bellatrix Lestrange); David Thewlis (Remus Lupin); Jessie Cave (Lavender Brown); Oliver Phelps (George Weasley); James Phelps (Fred Weasley); Helen McCrory (Narcissa Malfoy); Dave Legeno (Fenrir Greynback); Timothy Spall (Colagusano); Alfie Enoch (Dean Thomas); Freddie Storma (Cormac McLaggen); Natalia Tena (Nymphadora Tonks); Georgina Leonidas (Katie Bell); Matthew Lewis (Neville Longbottom); David Bradley (Argus Filch); Warwick David (Filius Flitwick); Louis Cordice (Blaise Zabini); Anna Shaffer (Romilda Vane); Devon Murray (Seamus Finnigan); Jamie Waylett (Vincent Crabbe); Josh Herdman (Gregory Goyle); Scarlett Byrne (Pansy Parkinson); Isabella Laughland (Leanne); Afshan Azad (Padma Patil); Shefali Chowdhury (Parvati Patil); Hero Fiennes-Tiffin (Tom Riddle niño); Frank Dillane (Tom Riddle joven); Gemma Jones (Madame Pomfrey); Robert Knox (Marcus Belby); Elarica Gallagher (Camarera).

Antes que nada advertir a todos los que no hayan visto película y/o libro, que esta crítica contiene SPOILERS, así que si no quieres saber los detalles de la sexta entrega creada por J.K. Rowling, no te adentres en esta crítica hasta que hayas visto la peli.

Uno siempre afronta con muchas ganas cada nueva película de Potter. Desde que aparece el primer teaser y los siguientes trailers, a cual más espectacular, las ansias por ver cómo han plasmado los textos del libro van creciendo irracionalmente. Sin embargo, una vez vista la película, he de reconocer la decepción en mi cara. Ya me pasó en los 2 films anteriores, y teniendo en cuenta que David Yates, firmante de Harry Potter y la Orden del Fénix, también había dirigido la nueva, hacía presagiar lo peor.

Si bien es cierto que "Harry Potter y El Príncipe Mestizo" no es el más apasionante de los libros de Rowling, sí que se podía haber hecho una película más decente de lo realizado por Yates, sobre todo, a tenor de la duración del film. Se han eliminado determinados pasajes (algunos de ellos lógicos, como todo lo relacionado con los elfos; otros imperdonables, como la pelea final en el castillo o toda la historia referente a Tom Riddle, los Sorvolo y el anillo); se han modificado otros que podían perfectamente no haberse cambiado (como la absurda sustición del personaje de Tonks por el de Luna en la secuencia en el tren cuando no había necesidad para ello, ya que Natalia Tena, la actriz que da vida a Tonks aparece en la película, con lo cual podía haber actuado ella en esa escena, tal y como aparece en el libro; como la incomprensible tonalidad en blanco y negro en prácticamente toda la secuencia en la cueva, consiguiendo que el líquido que debe beber Dumbledore sea blanco en lugar del verde brillante descrito en el libro y que además es el color "corporativo" de Slytherin, casa de Howgarts con mucha relación tanto con dicho líquido, como con el guardapelo que hay en él; y como parte de la secuencia final en la torre en la que Potter es escondido en la parte inferior del mecanismo del reloj, en lugar de ser petrificado por Dumbledore y oculto bajo la capa invisible); y se han inventado escenas (como las del ataque de los Mortífagos al inicio del film; el diálogo de Potter con una camarera; el ataque a La Madriguera; o la aparición de Dumbledore en el metro).

Además, debido a la ausencia de cierta información, resulta complicado seguir el largometraje para todos aquellos espectadores que no hayan leído la novela. No se explica por qué Dumbledore se recupera tras beber el líquido y crea el círculo de fuego en la caverna; no se explica el origen de los inferi; no se explica el origen del anillo de Sorvolo; ni tampoco nada relacionado con los demás Horrocruxes (aunque esto último imagino que lo dejarán para la proxima entrega, o eso espero). También se ha centrado la trama demasiado en los líos amorosos de los protagonistas, en lugar de en los misterios que Potter se trae con Dumbledore, Slughorne, Riddle y Snape.

Esto en cuanto al guión. Los actores, como siempre, están todos soberbios sin excepción y destacando el brillante trabajo que siempre hace Alan Rickman en su papel del ambiguo profesor Severus Snape. Emma Watson está teniendo una metamorfosis artística como la de una mariposa: comenzó realizando una Hermione repelente en las primeras dos entregas, para ir llenando a su personaje de matices poco a poco. Sin embargo, muchos de los actores han sido desaprovechados por Yates, como es el caso de Maggie Smith, Helena Bonham-Carter, David Thewlis o Helen McCrory.

Eso sí, los efectos especiales son especataculares, como en cada entrega. La fotografía se queda muy pobre con un abuso de tonos grisáceos a lo largo y ancho de todo el film. Los decorados, por el contrario, no tienen nada que envidiar a las anteriores partes.